El perdón y la restauración de la confianza.

"El perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió”   Madre Teresa de Calcuta.

 

En las relaciones personales el conflicto es inevitable y también lo es cometer errores. Si los conflictos no son bien tratados, puede caerse en el resentimiento que alimenta los conflictos y amenaza a la intimidad de la relación, ya sea de pareja o amistad.

 

 

El perdón es necesario.

 

Las relaciones de pareja no son paraísos seguros y existe el riesgo de herir o ser herido por el otro. Esas heridas puedes ser mayores o menores dependiendo del acto o de la valoración que hagamos de la falta: humillaciones, interpretaciones negativas, evasiones, comentarios abusivos, olvidar algo importante, tomar decisiones sin tener en cuenta las necesidades del otro, infidelidades, adicciones, descortesías, etc.

 

Si las expectativas son realistas, ambos sabrán que cometerán faltas voluntarias o involuntarias en el transcurso de la convivencia. Las infracciones menores son normales y es normal esperar que vayan a ocurrir.

 

¿En qué consiste perdonar?

 

Es una decisión que consiste en renunciar a un derecho real o percibido de desquitarle o cobrarle una deuda a alguien que nos ha hecho daño. Se trata de dejar de un lado el resentimiento contra alguien o el deseo de castigo. Renunciar al derecho a castigar.

 

La imagen del perdón es una deuda cancelada. "Perdonar" en un verbo e implica actividad, es algo que tienes que decidir hacer. Cuando uno de los dos no logra perdonar, dejan de funcionar como equipo ya que uno de los dos tiene posición de inferioridad por estar endeudado con el otro. Debido a esto, el resentimiento aumenta, el conflicto incrementa y se instala la desesperanza ya que el "deudor" pierde toda la confianza de poder pagar por su falta ya que son frecuentes las frases como: "te haré pagar lo que me hiciste, no te saldrás con la tuya, ahora me complaces porque después de lo que me has hecho..."

 

Lo que no es perdón.

 

Cuando hablamos de perdón no mencionamos el olvido ya que son cosas muy distintas. Este es uno de los grandes mitos del perdón y la realidad es que todos podemos recordar algún hecho doloroso que alguien nos causó y que hayamos perdonado. Podemos perdonar y renunciar al deseo de hacerle daño aunque no olvidemos esa experiencia.

 

Cuando las personas dicen "perdono y olvido", quieren decir que es necesario dejar el incidente en el pasado y que han decidido no recriminárselo a la persona. Otra mala interpretación de esta expresión es creer que si una persona aun siente dolor por algo que ocurrió, no ha perdonado realmente a la persona que lo causó, cuando la realidad es que se puede perdonar enteramente a alguien y necesitar más tiempo para curar esa herida.

 

Responsabilidad y asunción de las consecuencias.

 

El hecho de perdonar a alguien no absuelve a esa persona de la responsabilidad por sus actos. El perdón aparta a la relación del patrón en el que uno castiga al otro pero no debe reducir la responsabilidad por el daño producido.

 

Es importante distinguir entre castigo y consecuencias. Podemos decidir perdonar desde el punto de vista de no herir al otro a modo de castigo pero la persona perdonada tiene que aceptar y hablar sobre las consecuencias de su comportamiento.

 

Hay ocasiones en las que el sentido de justicia es tan grande que nos impide perdonar. En esos casos hay que valorar la relación y cuestionarnos nuestro objetivo, ¿recuperar la relación o vengar mi causa?

 

¿Qué hacemos si la otra persona no quiere o no puede aceptar la responsabilidad?. Tenemos que examinar la posibilidad de que esa persona no tuvo intención real de hacernos ningún daño, aun cuando nos sintamos muy heridos por ello. Puede existir una diferencia clara entre lo que ocurrió y por qué y la interpretación que hacemos de ello.

  

¿Cómo se recupera la confianza?

  • La confianza se construye lentamente con el tiempo. La confianza profunda solo nace al ver que la otra persona está allí para nosotros con el paso del tiempo. Eso exige compromiso y nuevas formas de vivir la relación. No permitir que se vuelva a caer en la distancia.

 

  • Mejor si ambos asumen la responsabilidad adecuada. Si uno ve que el otro hace todo lo posible para realizar un cambio importante sin que se le pida y sin exigencias, su confianza aumentará ya que es más fácil confiar cuando se ve claramente la dedicación del uno por el otro.

 

  • Tomar conciencia de que cada día podemos tratar de restablecer la relación o hacer más daño todavía. Lleva mucho tiempo recuperar la confianza pero solo un minuto o dos basta para perderla. En el proceso se cometerán errores pero el compromiso de cambiar debe permanecer claro, lo que implica que se tiene tiempo y motivación para reconstruir la confianza.

 

  • La vigilancia no aumente la confianza. Volver a confiar es un riesgo pero la confianza implica soltar riendas y tratar de relajarse.

  

Pasos para que puedan tener lugar el perdón y la restauración.

  

No es un proceso fácil pero estos pasos pueden ayudaros a lograr el perdón cuando se trate de un suceso específico o una cuestión recurrente.

  • Programar una reunión para discutir el punto específico relacionado con el perdón. Reservar un tiempo sin distracciones y plantear la cuestión de manera abierta, honesta y respetuosamente.

 

  •  Explorar por completo el dolor y las preocupaciones relacionadas con este tema que ambos hayan experimentado.

 

  • El ofensor solicita el perdón. Una disculpa sincera es un buen complemento para la petición del perdón ya que es una forma asumir la responsabilidad por haber herido a alguien. Escuchar cuidadosamente el dolor y la preocupación de la otra persona incluso si siente que no ha hecho nada, puedes llegar a descubrir algo en lo que dice que te puede llevar a un cambio para mejorar la relación.

 

  •  El ofendido acepta perdonar. Reconocer abierta y claramente su deseo de perdonar, intentando dejar el suceso en el pasado y aceptando que no lo pondrá sobre la mesa en futuras discusiones o conflictos.

 

  •  Si es necesario, el ofensor hace el compromiso positivo de cambiar patrones o actitudes recurrentes que ofenden.

 

  • Darle tiempo al proceso. Estos pasos inician un proceso pero no lo terminan.

 

En resumen: si tu pareja o un amigo te ha herido, de ti depende que perdones o no, es tu elección y el otro no puede hacer nada. Si por el contrario, has herido a alguien, ahora te corresponde asumir la responsabilidad, tomar medidas para que no se repita y ser lo suficientemente humilde y maduro para aceptar las consecuencias. Incluso cuando los eventos dolorosos os separan, la relación puede curarse. Perdonar es una elección, tu decides.

 

 
“El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe”

  

William Shakespeare.

 

 

 

 

Publicado por: Libertad Calles 

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