La Profecía Autocumplida y el Efecto Pigmalión

¿Cuántas veces hemos estado tan convencidos de que haríamos algo mal u ocurriría algo indeseable (suspender un examen, perder algo importante, tropezarnos, una discusión con alguien, etc) que al final ha terminado por ocurrir?. En psicología a esto se le llama la “Profecía Autocumplida”.

 

 

 

El término hace referencia a la confirmación de nuestras expectativas.  Se trata de una predicción que, una vez hecha, se convierte en sí misma en la causa de que se haga realidad.

Si, por ejemplo, una persona tiene una reunión social pero está convencida de que no es una persona interesante, que cae mal a los demás o incluso que le ignoran, esta persona no compartirá temas de conversación con los demás, evitará exponerse como centro de atención (quedando en un tercer plano), actuará a la defensiva y se alejará de esa situación sintiendo el rechazo de los otros, por lo que su teoría se confirmaría: no cae bien a los demás. Realmente, su comportamiento provocará que los demás no la conozcan, no compartan temas con ella y sea más difícil la integración pero no porque el rechazo que ella cree sea real sino que, al darlo por cierto, se despliegan una serie de comportamientos que acaban confirmando nuestra idea.

Este efecto se acusa especialmente a nivel educativo. Si pensamos que un niño tiene un potencial muy limitado para los deportes, es probable que influya negativamente sobre él, apuntándole a extraescolares que no guarden relación directa con el ejercicio. Con lo cual, tiempo después veremos confirmada nuestra teoría, no porque no tuviese aptitudes, sino porque no le hemos dado la oportunidad de desarrollarlo. Sin embargo, si considero que tiene gran capacidad, es posible siguiendo el razonamiento contrario, le implique en actividades que faciliten su desarrollo, cumpliendo una vez más nuestras expectativas a largo plazo. La confianza que los demás tengan sobre nosotros puede darnos alas para alcanzar los objetivos más difíciles y la falta de ella puede resentir nuestra autoestima hasta el punto de actuar cumpliendo sus pobres expectativas.

 

Antes de acuñar este concepto, la profecía autocumplida era conocida como el “Efecto Pigmalión”.

 

Según una leyenda mitológica griega, Pigmalión era un escultor que se enamoró de una de sus creaciones, una mujer a quien llamaba Galatea. Al ver el deseo intenso de Pigmalión de que su escultura fuera real, la diosa Afrodita dio vida a la estatua, convirtiendo en realidad los sueños de Pigmalión.

 

En psicología, se conoce como efecto pigmalión a un principio de actuación a partir de las expectativas ajenas. Según este principio, la conducta de una persona depende de las expectativas y creencias que otra persona tiene respecto a él.

 

El efecto Pigmalión puede tener efecto positivo y negativo:  aquel que produce un efecto positivo en el sujeto, de forma que afianza el aspecto sobre el cual se produce el efecto, provocando un aumento de la autoestima del sujeto; y el efecto pigmalión negativo es aquel que produce que la autoestima del sujeto disminuya y que el aspecto sobre el que se actúa disminuya o incluso desaparezca.

 

De la misma manera, si te empeñas en que posees cualidades positivas y en que van a suceder cosas buenas, muy probablemente terminen por hacerse ciertas. Cuando alguien anticipa un hecho, lo desea fervientemente y actúa en consecuencia, existen muchas probabilidades de que se convierta en realidad.

 

Si nosotros creemos que no podemos, tendremos razón. Si los demás deciden que no somos capaces y nosotros elegimos creerles, entonces tendrán razón también.

Por eso es muy importante que esperemos siempre lo mejor incluso en las peores de las circunstancias, porque nuestra mente se prepara de otra manera para lidiar con las contrariedades de la vida. Así como también debemos tener en cuenta que es irrelevante lo que los demás piensen de nosotros siempre y cuando no les brindemos el poder sobre nuestros propios destinos y no actuemos en consecuencia a sus propias expectativas.

 

Elige tus creencias, elige tu camino.

 

Las profecías tienden a realizarse cuando existe un fuerte deseo que las impulsa.

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Robsan (viernes, 08 febrero 2013 16:15)

    La fuerza de las palabras es enorme, y si practicamos un poco cada día diciéndonos a nosotros mismos cosas positivas, acabaremos creyéndolas de verdad.